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sábado, 15 de enero de 2022

Don't Look up, un reflejo demasiado real de lo que nos sucede en la FOUSAC.


 

El 5 de diciembre de 2021, se estrenó la película Don't Look Up, del director Adam McKay, en la plataforma de "streaming" Netflix.

La película ha sido recibida con críticas antagónicas, para unos una obra de arte y para otros una película ridícula. (54% en la opinión de los críticos)


En general la audiencia le ha dado un 78% de aceptación.

Cuenta con un impresionante reparto que incluye a Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Rob Morgan, Jonah Hill, Mark Rylance, Tyler Perry, Timothée Chalamet, Ron Perlman, Ariana Grande, Scott Mescudi, Himesh Patel, Melanie Lynskey, Cate Blanchett y Meryl Streep.

La película está clasificada como Ciencia Ficción y Sátira.

Podemos definir la sátira como: "Discurso o composición literaria en prosa o verso en que se critican agudamente las costumbres o vicios de alguien con intención moralizadora, lúdica o meramente burlesca." 

Y es muy posible que las críticas negativas de la película provengan precisamente de su sentido satírico y el hecho que toca muchos aspectos políticos que han producido malestar en las personas que se ven reflejadas en ellos.

Independientemente de la calidad cinematográfica (yo me apunto dentro de las personas que consideran que es una muy buena película y altamente recomendable, siempre y cuando se vea con el sentido de crítica social que implica), la película pone de manifiesto varios aspectos de la sociedad actual que son extremadamente preocupantes.

Hay varias reseñas de la película y análisis profundos en YouTube, donde se cubren esos aspectos de nuestra sociedad, por si alguien desea profundizar en ellos. 

* "DON'T LOOK UP Hizo Enojar a Mucha Gente!" , FilmsPlay

 https://youtu.be/5Ygz8D8KR64

* "DON'T LOOK UP: De lo MEJOR de 2021 - NETFLIX", Fuera de Foco

https://youtu.be/-OODedHAyso


Pero lo que quiero reflexionar aquí es, el escalofriante parecido de la película con lo que estamos viviendo en la Facultad de Odontología de la USAC.

No me refiero a que un cometa va a colisionar con la Facultad, sino a la respuesta tan poco efectiva que se da ante una tragedia en ciernes.

La película plantea varios puntos preocupante y extremadamente parecidos a la realidad mundial (esa es la idea), pero que se reflejan en la realidad nacional de Guatemala y que pueden verse perfectamente identificados en el micro cosmos que representa nuestra Facultad.

  • El interés de algunos prevalece sobre el interés y bienestar de muchos.
  • Existe una desconexión casi caricaturesca entre la visión de las autoridades y la realidad que vive la población en general.
  • Se niega la realidad hasta niveles extremos, disminuyéndole importancia, como si con ignorarla fuera a cambiar.
  • Las respuestas a la crisis son "ocurrencias" ideadas por los políticos y no por los expertos en la materia.
  • Si alguien opina diferente se le "sataniza", ignora o se hace de lado en vez de escuchar sus puntos de vista.
  • Únicamente se apoya lo que se propone dentro de "los de la foto", pareciendo que hay más importancia en quien se lleva el crédito que la solución al problema.
Algo que también es preocupante es que todos estamos "en el mismo barco", el problema no es de otros, el problema nos afecta a todos, porque repercute en la Facultad de Odontología y todos formamos parte de la Facultad de Odontología de una u otra forma. Pareciera, por la actitud que proyectan algunas personas, que el problema es de "los estudiantes" o de las futuras generaciones o de alguien más. 

Pero cuando "explote" el problema de los estudiantes pendientes de requisitos clínicos, las repercusiones y responsabilidades van a alcanzar a todas las personas que no se han pronunciado o que permiten que personas "no aptas" para ocupar puestos de dirección o administración permanezcan "no haciendo" su trabajo.

Tarde o temprano vamos a tener que tomar cartas en el asunto.

¿No sería mejor hacerlo antes que explote el problema? 
¿No sería mejor hacerlo cuando se busquen soluciones en vez de culpables?
¿No sería mejor hacerlo cuando sea una decisión de buscar soluciones en vez de cuando se nos esté exigiendo por medios legales una solución verdadera?

Espero que la película no refleje también el desenlace de la FOUSAC y que nosotros si seamos capaces de encontrar una solución diferente a la tragedia.


jueves, 1 de julio de 2021

FOUSAC, hablemos de la clínica. Requisitos clínicos vs evaluación del procedimiento.



"El instituto dental de Guatemala fue fundado en 1895 durante una época de transición, de la mano del presidente José María Reina Barrios. Al principio, la carrera de odontología era técnica, enfocada en clases básicas de medicina./ 
De 1930 a 1940 sucedieron acontecimientos importantes como:La ampliación del pénsum a seis años, la inclusión de formación social humanística, la integración de examen privado y redacción de tesis como requisito para terminar la carrera y la transición de Instituto dental a Facultad de Odontología, decretado por el presidente Jorge Ubico./ 
En 1965 se aprobó el nuevo currículo, diseñado en el contexto de los estudios generales. Esto permitió ampliar las disciplinas de estudio a las Ciencias Sociales, en función de brindar un servicio al país. Así nació el Ejercicio Profesional Supervisado (EPS)."(https://aprende.guatemala.com/cultura-guatemalteca/historia-del-primer-eps-en-guatemala-odontologia-usac/)

Prácticamente a partir de 1965 el currículo de la Facultad de Odontología no ha cambiado, sobre todo en cuanto a la forma que se lleva a cabo la práctica clínica.

Y es importante tener esto en cuenta, pues en 1965 la enseñanza en la Facultad de Odontología era eminentemente tutelar y los estudiantes eran supervisados todo el tiempo por los catedráticos, pues el número de estudiantes y unidades dentales de trabajo eran muy limitados. Esto ya no es así en el 2021.

Estamos trabajando con un currículo que asume que la única forma de que un estudiante aprenda o esté capacitado para ejercer es al finalizar cierto número de tratamientos que denominamos "requisitos clínicos".

De tal manera que en periodoncia (por ejemplo) el estudiante al finalizar cinco casos de gingivitis y cuatro casos de periodontitis ya está preparado para ejercer en lo que a la disciplina de periodoncia respecta.

Es decir que el currículo asume que estos 9 casos a lo largo del cuarto y quinto año de la carrera le brindan al estudiante la habilidad mínima necesaria para poder atender casos de patologías periodontales.

¿No sería más sencillo que el estudiante cubriera cierto número de horas de práctica y luego fuera evaluado para determinar si ya cuenta con la habilidad mínima necesaria para poder atender casos de patologías periodontales?, ¿Por qué debe cubrir 9 casos?, ¿Existe una diferencia significativa en la habilidad del estudiante entre el caso 8 y el caso 9?, ¿Dónde están los estudios que justifican esta metodología?

¿No será que cuando eran 6 estudiantes haciendo sus prácticas clínicas estos procedimientos eran los que "cabían" en los dos años de prácticas pero ahora que son más de 200 estudiantes el número de casos únicamente produce un obstáculo para el aprendizaje?

No se trata de "disminuir la calidad de los estudiantes al eliminar los requisitos clínicos", como aducen algunos docentes, sino de cambiar la manera como observamos que el estudiante posea las habilidades mínimas necesarias para ejercer la profesión de una manera adecuada.

La actual estructura de requisitos clínicos y administración del paciente por parte del estudiante, produce:

  • Que el estudiante deba conseguir los tratamientos clínicos que le hacen falta para terminar sus requisitos.
  • Que el estudiante deshumanice al paciente, transformándolo únicamente en un requisito para su promoción.
  • Que el estudiante cancele en muchos casos los costos del tratamiento del paciente para poder cumplir con sus requisitos.
  • Que el tiempo de clínica quede supeditado a la capacidad administrativa y de organización del estudiante.
  • Que se produzca una saturación de las unidades dentales y colas para poder apartar unidad y que ese tiempo de clínica se pierda si el paciente falta a su cita.

Si no existieran los requisitos clínicos y el paciente fuera administrado por la Facultad de Odontología:

  • El estudiante sólo debería presentarse a su práctica clínica, a poner en práctica sus conocimientos en los pacientes previamente citados por la Facultad, por lo que no deberían haber unidades con tiempo de clínica perdido.
  • El docente evaluaría, orientaría y acompañaría a el practicante (de igual manera que lo hace actualmente) y al finalizar el número de horas de práctica que la disciplina considere adecuadas, evaluaría el desempeño del estudiante. Si el estudiante se desempeña de manera adecuada, no hay razón para creer que va a revertir esa habilidad y por lo tanto ya estaría capacitado para el ejercicio de esa disciplina.
  • Si el estudiante al finalizar sus horas de práctica no demuestra la habilidad mínima necesaria, debería hacer otra bloque de horas de práctica hasta que consiga la habilidad mínima necesaria. Esto supondría un atraso para el estudiante en cuanto al tiempo necesario para terminar su práctica clínica, pero sería únicamente en ese estudiante sin afectar al resto de sus compañeros los cuales podrían seguir con su práctica normalmente.
  • Los pacientes recibirían una atención dental más dinámica y sus tratamientos serían más cortos, por lo que podrían cubrirse un mayor número de personas y el servicio a la población guatemalteca se ampliaría.

Ante la emergencia de salud producida por la COVID-19, la atención odontológica se encuentra entre las profesiones de mayor riesgo.



Esto complica todavía más la práctica clínica de nuestros estudiantes, pues además de los pasos burocráticos existentes, se suman las medidas de control de aerosoles, tiempo de limpieza y desinfección de las unidades entre pacientes y la disminución de pacientes disponibles por el temor al contagio de la enfermedad.

Es necesario el desarrollar una nueva forma de trabajar, pero no podemos esperar 5 años en lo que lo desarrollamos, pues tendríamos 5 promociones estudiantiles sin poder hacer su práctica clínica o peor, enfermando por hacer las prácticas en un ambiente no adecuado.

Deberíamos empezar a implementar esta metodología en los estudiantes pendientes de requisitos clínicos y registrar con mucho cuidado todas los aspectos involucrados, tiempo, dificultades, fortalezas, debilidades, etc. para que pueda implementarse ya un sistema funcional con los alumnos de 4o año para hacer un cambio significativo y evitar un atraso en la práctica clínica de nuestros estudiantes. 

Conversémoslo, pensémoslo, desarrollemos un sistema nuevo entre todos, que favorezca el aprendizaje, que apoye a nuestros estudiantes, que mantenga el nivel de la Facultad y que logre implementarse durante este año para que evitemos el colapso completo de la práctica clínica.

El EPS nació en nuestra Facultad en 1965, ahora podemos hacer algo que nos haría pioneros una vez más entre las escuelas de odontología de latinoamérica.




miércoles, 30 de junio de 2021

La Facultad de Odontología de la Universidad de San Carlos, un cambio inevitable.

 Los estudios de odontología se iniciaron en Guatemala en forma organizada con la fundación del Instituto Dental como una dependencia de la Facultad de medicina, Cirugía y Farmacia, el 1 de mayo de 1895, por decreto legislativo No. 297. La universidad de San Carlos de Guatemala funcionaba en ese entonces bajo la dirección del Ministerio de Instrucción Pública. En 1926 al producirse la reorganización de la universidad, con la separación de la Facultad de Medicina y Cirugía de la de Farmacia, fue establecida la escuela de Odontología como una unidad de la Facultad de Ciencias Médicas. Posteriormente el 1 de abril de 1940, se creó la Facultad de odontología por decreto gubernativo No. 2336. Su junta directiva se instaló el 09 de abril y tuvo como sede el edificio que ocupaba anteriormente la Escuela Dental. De esa manera, la Facultad de odontología desarrolló sus actividades hasta el año 1965, durante el cual se dio inicio a una modificación en su plan de estudios que tenía como una de sus principales características la realización sistemática, gradual y creciente de experiencias docentes con la comunidad, concluyendo con la realización del programa de Ejercicio Profesional Supervisado, que vino a constituir el 6º. Año de la carrera. Asimismo, los dos primeros años se incorporaron al denominado Departamento de Estudios Básicos que más tarde se identificaría como Departamento de Estudios Generales. Ello significó que los estudiantes de Odontología se integraban efectivamente a su Facultad hasta el Tercer año de sus estudios universitarios. En el año de 1968, al desaparecer el Departamento de Estudios Generales, los estudiantes de odontología de 1ro. y 2do. años se incorporaron a la Facultad de Ciencias Médicas por medio de un convenio que se estableció entre las Juntas Directivas de ambas Facultades.(https://www.usac.edu.gt/catalogo/odontologia.pdf) 

Esto permaneció así hasta 1994, cuando la Facultad de Odontología se separó de la Facultad de Medicina y regresaron el primer y segundo año a ser parte del currículo de la Facultad de Odontología. 

Sin embargo los cambios a nivel curricular, han sido mínimos y principalmente a nivel de contenidos. Utilizándose en buena medida la mismas metodología desde 1968, tanto en la docencia teórica como en la docencia clínica y la evaluación.

En el año 2020, como consecuencia de la pandemia de COVID-19, fue necesario suspender las clases presenciales e implementar a manera de emergencia, una educación a distancia la cuál, fue adaptada a la carrera partiendo de la educación tradicional que se venía implementando, con los recursos de los propios profesores, convirtiéndose en una metodología presencial impartida a través de la computadora y que a pesar de todo, de alguna manera logró sacar la tarea.

Al principio de la emergencia (marzo 2020) platiqué directamente con el Decano de la Facultad en ese momento y le expuse la idea de suspender el año 2020, iniciar una reestructura curricular con todos los profesores y dedicar los 7 meses que restaban del año en buscar la manera de desarrollar una Facultad que pudiera trabajar de manera eficiente a distancia y una nueva práctica clínica que favoreciera el trabajo de los estudiantes ante las nuevas medidas que son necesarias por la COVID-19.

En ese momento éramos pocos los que pensábamos que  esta situación se iba a extender más allá de un par de meses, por lo que se optó por continuar con el modelo que se había venido utilizando hasta el momento. 

Hoy, un año y 3 meses después esa idea de detenernos y pensar las cosas bien se ve como el camino que debíamos haber seguido.

Pero no son las cosas del pasado y las decisiones que se tomaron las que me preocupan, sino las decisiones que se están tomando y las cosas del futuro que deberíamos estar previendo.

La gran mayoría de los cursos están replicando para el ciclo 2021, las medidas de emergencia que se tomaron para el 2020, sin haber hecho un análisis de si esas medidas sirvieron o no.

Muchos profesores implementan "sus ocurrencias" sin revisar las metodologías a distancias existentes y sin meditar cual de éstas es la idónea para su curso, sus estudiantes y las condiciones existentes.

Lamentablemente en el aspecto administrativo es en donde menos ha evolucionado la Facultad de Odontología, manteniendo una estructura ya obsoleta e inoperante.

Para un ejemplo, el sistema de Control Académico no es ágil, requiere de muchos procesos presenciales de los estudiantes, produce una base de datos cuya estructura no permite que se la utilice para investigación, no reporta nada en ninguna parte, ni condiciones socio económicas ni de rendimiento estudiantil, mucho menos de efectividad de cursos, etc.

Pero esto no es un caso aislado, sino lo común en cada aspecto de la Facultad: la clínica no lleva la administración de los pacientes, se sigue con un sistema de requisitos clínicos y no de evaluación individual para la realización de los procedimientos, las fichas clínicas se llevan en papel, no hay reportes de ninguna de las áreas que trabajan en la clínica, de pacientes atendidos, estudiantes cubiertos, procedimientos realizados, etc.

Los directores de área no tienen funciones definidas, ni existen procedimientos para el cambio de dirección, llegando en algunos casos extremos el director saliente a borrar por completo el disco duro de la computadora del área o de la secretaría. 

En pocas palabras falta una conciencia de cual es nuestro papel, cuales son nuestras responsabilidades (pero no con auditoria o con el patrono) con nuestros futuros profesionales y con la población guatemalteca en general.

Hemos avanzado demasiado tiempo con una mentalidad muy limitada y es tiempo de empezar a ver un poco más allá de nuestra nariz y nuestros intereses para hacer un verdadero cambio, porque si continuamos como se venía antes del 2020, la Facultad de Odontología va a dejar de funcionar.

 Se han hecho propuestas de cambio en el pasado, yo mismo he presentado varias:

Así que no puedo creer que no haya otras.

Lo que creo que sucede es que los canales de comunicación no han sido desarrollados de manera eficiente y por lo mismo el trabajo de las personas no llega a los otros y las autoridades administrativas han estado ocupadas con otros aspectos políticos del puesto, dejando de lado la parte técnica y académica.

Así que se me ocurre crear este blog y tratar de alcanzar a más personas, para que las propuestas se hagan llegar a quienes pueden implementarlas.

Creo que si se logra hacer llegar el llamado de un cambio para mejorar a suficientes personas no habrá forma de seguir ignorando esta realidad de que la Facultad de Odontología debe cambiar. 

Ha llegado el tiempo en el que el cambio es inevitable, hagámoslo lo mejor posible para que en el futuro tengamos una Facultad de la que nos sintamos orgullosos.

 

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